Un móvil, miles de explotaciones

Cristina Rivas

El coltán es un mineral escaso que se encuentra en muy pocos puntos geográficos del planeta, pero el lugar donde hay presencia de este mineral en mayores cantidades es en África, en concreto en la República del Congo.

Pero, ¿por qué es este mineral, algo tan importante? El coltán está formado por la combinación de Columbio y Tantalio ambos muy extraños y escasos, y es esta combinación con la que se realizan la mayoría de los aparatos tecnológicos de la actualidad.

Tras la revolución tecnológica se abrieron tanto de forma legal como ilegal explotaciones de este mineral en el Congo, acarreando con ello el trabajo de menores en muchas de las explotaciones. Un dólar al día y con ropa escasa, estos niños trabajan en una edad en la que el resto de los niños del mundo se encuentran en edad escolar. “Están atrapados en un círculo del que es casi imposible salir”, asegura François Philippart, cooperante belga que lleva cuatro años en la provincia de Katanga, “sin dinero para la escuela y sin otra forma de mantenerse, muchas familias se ven obligadas a poner a trabajar a los niños. Muchas veces nos encontramos a familias enteras, padres, hijos y sobrinos, trabajando juntos en las zanjas”.

Según el guía Eddy Mbuyi de una de las explotaciones en Rubaya la provincia de Masisi, “Este pueblo empieza a conocer el desarrollo. Es una mezcla entre pasado y futuro. Parece congelado en el tiempo, pero aquí hay dinero porque es de donde salen los minerales. Por eso esta región se disputa varios grupos armados.”

foto coltan
Uno de los trabajadores de la mina de Senator Edouard en North Kivu/ LUCAS OLENIUK (EFE).

Según Intermon Oxfam el conflicto del este del Congo ha acabado con cinco millones de personas desde 1998.  El activista Dedy Mbepongo Bilamba en su documental Crisis del Congo asegura que “el Congo ese el corazón de África, la realidad, sin embargo, es que la gente vive en un infierno. Todo el mundo quiere su trozo de Congo porque es un país rico en minerales”.

De la misma forma Nuria Juvanteny, hermana carmelita con 25 años de experiencias en África, siete de ellos en el Congo, lamenta “para que nosotros usemos nuestro móvil hay gente que tiene que morir. No podemos dejar que esto continúe, debemos buscar soluciones”, ¿cómo puede haber evolucionado la tecnología tan rápido sin que sus precios sean desorbitados? Les dan coltán a ridículos precios y ellos pueden crear toda la tecnología que quieren mientras esta gran injusticia continúa silenciada”.

Fuentes utilizadas

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