Latigazos a la libertad

Idoia Solano

1.000 latigazos, 10 años de cárcel y una multa de un millón de riales. Esta es la condena contra Raif Badawi, joven ciberactivista y defensor de los derechos humanos saudí, por impulsar un sitio web de debate social y político. El sitio, titulado Liberales Saudíes Libres, criticaba, aunque de manera totalmente pacífica, asuntos que al régimen le resultaban incómodos, como la inexistencia de separación entre Estado y religión, algunas acciones de la policía religiosa o a ciertos clérigos retrógrados. El gobierno consideró que Raif “insultaba” al islam en su web, por lo que no dudó en condenarle, en mayo de 2014, al brutal castigo mencionado al principio.

Una vez ingresado en prisión, y con su familia (esposa y tres hijos) exiliada en Canadá, dadas las amenazas e insoportables presiones que en su país recibían; Raif se enfrentó a su terrible castigo físico. Recibió los 50 primeros latigazos el 9 de enero de 2015 en una plaza pública de Yeddah, dejándole tan dañado física y mentalmente, que los otros 950 tuvieron que ser indefinidamente pospuestos por riesgo de muerte del blogero.

El escándalo de su condena pronto tuvo un eco internacional, siendo denunciada por Amnistía Internacional y por el Parlamento Europeo, que en diciembre de 2015 le concedió el premio Sájarov a la libertad de conciencia. Al permanecer Raif en prisión, fue su esposa quien recogió el galardón, agradeciendo el apoyo internacional, pero también denunciando el penoso estado de salud de su marido, afirmando que “aunque continúa creyendo en su causa y en la justicia, las circunstancias en las que se encuentra son insoportables. La campaña mundial por su liberación le da fuerza”. Otra importante muestra de apoyo fue la concedida por el poeta británico James Fenton que eligió a Badawi como corecipiente de su premio PEN Pinter, en un gesto de apoyo de esa organización de escritores que defiende la libertad de expresión. También fue galardonado con el premio de Reporteros Sin Fronteras a la Libertad de Prensa por su trabajo para promover la libertad de información.

Multitud de campañas han sido impulsadas en las redes sociales para apoyar a Raif y exigir su liberación, como la de #backlash en twitter, consistente en dibujar con un pintalabios rojo arañazos en la espalda, sacarle una foto y twitearla en señal de denuncia contra los latigazos. Además se ha creado una página web sobre el caso de Raif, y un libro sobre su actividad esta a la venta.

Queda claro con todo el apoyo y repulsa mostrados que ni los látigos pueden acallar a los activistas más críticos y valientes; aún menos con las redes sociales en pleno apogeo.

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Fuentes:

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